La red de puntos de venta de Loterías y Apuestas del Estado es una de las más sólidas y profesionales del país. Pero también es, desde hace demasiado tiempo, una red dividida. Dividida por intereses que no deberían existir, por desconfianzas que no tienen fundamento y por una falta de visión colectiva que solo beneficia a quien nos quiere débiles y enfrentados. Y todos sabemos quién es: SELAE.
Los puntos de venta integrales y algunas de sus asociaciones siguen empeñados en poner palos en las ruedas a las reivindicaciones de los puntos de venta mixtos. No porque nuestras propuestas no sean justas. No porque no sean necesarias. No porque no sean beneficiosas para toda la red. Se oponen porque aún hay quien piensa que, si los mixtos avanzamos, ellos retroceden. Y es exactamente, al contrario.
Lo que pedimos desde Fenamix —vender la Lotería de Navidad por terminal en mejores condiciones— beneficia a toda la red, integral y mixta. No existe ni un solo argumento técnico, comercial u operativo que justifique el rechazo frontal que algunos mantienen. Y lo más llamativo es que esos mismos que se niegan a apoyar esta reivindicación saben perfectamente que, si ellos solicitan una subida de comisiones al 6% en la venta de la Lotería de Navidad, Fenamix los apoyaría sin dudarlo. Porque nosotros sí tenemos claro que lo que es bueno para la red, es bueno para todos.
Pero cuando algunos fomentan enfrentamientos, cuando alimentan la división, cuando prefieren frenar a los mixtos antes que avanzar juntos, lo único que consiguen es exactamente lo que SELAE desea: una red fracturada, débil y manejable. Una red que no presiona, que no exige, que no negocia en igualdad de condiciones. Una red que pierde oportunidades mientras otros deciden por nosotros.
Los tiempos han cambiado. Las formas de vender han cambiado. Los hábitos del consumidor han cambiado. La manera de gestionar un negocio ha cambiado. Y los puntos de venta —todos, integrales y mixtos— debemos estar dispuestos a asumir que a veces debemos “perder un muy poco para ganar un mucho”. Esa es la clave. Esa es la mentalidad que falta. Esa es la diferencia entre avanzar o quedarnos atrapados en un modelo que ya no responde a la realidad del mercado.
Los mixtos no pedimos privilegios. Pedimos equidad. Pedimos condiciones que nos permitan vender mejor, competir mejor y aportar más a la red. Y eso, lejos de perjudicar a los integrales, les beneficia directamente: más ventas, más movimiento, más visibilidad, más fuerza colectiva. Pero para llegar ahí hace falta algo que hoy todavía no tenemos: unidad.
Sin unidad no habrá avances, no habrá mejoras, no habrá capacidad de presión, SELAE seguirá haciendo y deshaciendo a su antojo.
Este editorial no es un reproche. Es una llamada. Una llamada a la responsabilidad, a la madurez y a la visión de futuro. Una llamada para que los puntos de venta integrales entiendan que no somos rivales, sino compañeros de profesión. Que no somos una amenaza, sino un activo. Que no queremos dividir, sino sumar. Y que, si caminamos juntos, podemos conseguir lo que llevamos años reclamando: una red fuerte, moderna, respetada y capaz de defender sus intereses ante cualquier decisión política o empresarial.
Los mixtos estamos preparados.
Los integrales deben decidir si quieren caminar con nosotros o seguir facilitando el juego a quienes nos prefieren separados.
Porque solo hay dos caminos:
o vamos juntos, o no avanzaremos nunca.












