Hay conversaciones que, sin esperarlo, revelan más de lo que uno imagina.
Hace unos días, después de asistir a la presentación del anuncio de verano de la Lotería de Navidad y tras la “concentración” de protesta ante SELAE de las Asociaciones de Administraciones de Lotería, uno de sus miembros me dijo con cierta suficiencia:
—“A ver cuándo os unís a nosotros.” (refiriéndose a FENAMIX)
Mi respuesta fue inmediata y contundente:
—“Cuando vosotros, las Administraciones de Loterías, queráis uniros a nosotros.”
-Esto es una línea roja- me contestó.
-Pues ya son dos líneas rojas- le dejé claro.
Porque hay quien todavía cree que la red de ventas de SELAE se divide entre los “de arriba” y los “de abajo”, entre los que mandan y los que obedecen, entre los que se creen dueños del juego público y los que simplemente lo sostienen con su trabajo diario.
¡Pero no, señores, nadie es dueño de nada!
Todos tenemos un contrato mercantil con SELAE y todos formamos parte del mismo engranaje. La diferencia la marcan los que siguen anclados dos siglos atrás, convencidos de que el respeto se gana por antigüedad y no por compromiso.
¡Se equivocan!
El respeto se gana trabajando, escuchando y compartiendo.
El respeto se pierde cuando se mira por encima del hombro a quienes, desde los puntos de venta mixtos, mantenemos viva la ilusión de millones de jugadores, porque, seamos claros, sin los mixtos, no son nadie. Sin la red que atiende, explica, vende y defiende el producto, el sistema se queda sin alma.
Desde FENAMIX, hemos tendido la mano muchas veces porque entendemos que los objetivos se consiguen estando unidos, con entendimiento y respeto. La decisión de aceptar esa unión, no depende ya de nosotros, los mixtos, sino depende de quienes aún creen que el tiempo se detuvo en su mostrador de Administración de Loterías.
Por todas las carencias que soporta la red de ventas y las necesidades que deberían abordar todas las asociaciones, SELAE no necesita más líneas rojas.
FENAMIX no estará disponible para una unión que se base en imposiciones o soberbia.
Mientras tanto, desde esta Federación seguiremos trabajando con humildad, sensatez y firmeza, por un sector que necesita menos orgullo y más unión.














