Any Vilafranca – Receptor 11.955
Hay negocios que simplemente venden productos y hay otros que, con el paso de los años, terminan formando parte de la vida de un barrio. El nuestro pertenece, sin duda, a ese segundo grupo.
Nuestra historia comenzó hace más de dos décadas con un videoclub. Eran otros tiempos, con otros hábitos y una forma de ocio muy diferente a la actual, pero ya entonces había algo que se convirtió en la esencia de nuestro negocio y que continúa intacto hoy en día: el trato diario y cercano con nuestros clientes.
Hace 11 años llegó un momento importante en nuestra historia. El punto de venta de loterías que había en nuestro barrio cerró por jubilación y surgió la oportunidad de continuar con esa actividad. Nosotros ya teníamos nuestro videoclub y nunca habíamos pensado especialmente en dedicarnos al mundo de la lotería, pero decidimos dar el paso e incorporar un punto de venta a nuestro negocio.
No fue una vocación inicial. Fue una oportunidad que, con el tiempo, terminó convirtiéndose en una parte fundamental de nuestra vida.
Durante varios años convivieron ambas actividades: el videoclub y la lotería. Pero los tiempos seguían cambiando y nosotros teníamos que cambiar con ellos.
Hace seis años decidimos volver a reinventarnos. El videoclub dejó paso a una papelería, manteniendo nuestro punto de venta de loterías. Fue una nueva transformación de un negocio que ha sabido adaptarse a diferentes épocas sin perder nunca aquello que consideramos más importante: la cercanía con las personas que entran cada día por nuestra puerta.
Tampoco existía detrás una tradición familiar relacionada con la lotería. Somos la primera generación y, después de todos estos años, esperamos sinceramente que detrás de nosotros puedan venir muchas más.
Porque durante estos 11 años hemos descubierto que vender lotería significa mucho más que entregar un boleto o validar una apuesta.
CUATRO PAREDES LLENAS DE HISTORIAS
Si tuviéramos que elegir qué es lo que más nos gusta de nuestro trabajo, probablemente no hablaríamos de ventas ni de cifras. Hablaríamos de personas.
Después de tantos años atendiendo al público, entre estas cuatro paredes hemos visto pasar una parte de la vida de muchísima gente.
Hay clientes que terminaron convirtiéndose en amigos. Hemos visto a personas conocerse, comenzar relaciones e incluso formar familias. Hemos compartido conversaciones, alegrías, preocupaciones y muchos momentos cotidianos que, cuando se acumulan durante tantos años, hacen que un establecimiento termine siendo algo más que un comercio.
Y en nuestro caso existe además un ingrediente muy especial: la ilusión.
Cada persona que entra y juega lleva consigo, aunque sea durante unos instantes, la esperanza de que ese boleto pueda cambiarle la vida. Poder compartir esa ilusión diariamente es una de las partes más bonitas de nuestro trabajo.
Y cuando llega un premio y ves la cara de felicidad de alguien a quien conoces desde hace años, todo cobra todavía más sentido.
Esa es la guinda.
EVOLUCIONAR PARA SEGUIR CRECIENDO
El sector de los juegos públicos también ha cambiado mucho durante estos años y creemos que los puntos de venta debemos evolucionar con él.
Un buen ejemplo ha sido la llegada del resguardo azul, una medida que consideramos muy positiva y que en nuestro caso ha contribuido notablemente a incrementar las ventas de Lotería Nacional. Su mayor similitud con el décimo tradicional de cartón ha ayudado a que el cliente lo perciba de una manera diferente.
Pero todavía queda mucho camino por recorrer.
Uno de los grandes retos que vemos para los próximos años es rejuvenecer nuestra clientela. Necesitamos innovar, desarrollar nuevos juegos y encontrar nuevas formas de comunicarnos con las generaciones más jóvenes.
La Quiniela representa quizá uno de los ejemplos más claros. Es un producto histórico y profundamente ligado a la cultura popular de nuestro país, pero creemos que su modelo necesita cambios importantes. Si no se realizan modificaciones considerables, corre el riesgo de ir perdiendo actividad progresivamente.
Los hábitos de ocio han cambiado y la forma de consumir entretenimiento también. Nosotros mismos somos un ejemplo de cómo un negocio debe saber transformarse para continuar adelante. Por eso creemos que también debemos ser capaces de modernizar la imagen, los juegos y la comunicación sin perder aquello que siempre ha caracterizado a nuestra red: la cercanía.
OCHO AÑOS CAMINANDO JUNTO A FENAMIX
Hace ocho años decidimos incorporarnos a FENAMIX.
Para nosotros, una asociación representa precisamente eso: un grupo de personas unidas por una misma causa, que luchan juntas y se apoyan mutuamente.
Nuestra valoración de estos ocho años es positiva. Especialmente por el respaldo que recibimos, por la incorporación constante de nuevas actividades que permiten ampliar las posibilidades de nuestros negocios y por la defensa de cuestiones fundamentales para nuestra actividad, como las comisiones.
Porque también debemos hablar de aquello que creemos que necesita mejorar.
La subida de las comisiones nos parece insuficiente y consideramos que todavía existen diferencias importantes respecto a otros puntos de la red, como los integrales. Son cuestiones que afectan directamente a la viabilidad de nuestros negocios y sobre las que creemos necesario seguir trabajando.
También echamos en falta un mayor esfuerzo publicitario por parte de SELAE. Creemos que la publicidad destinada a apoyar a los puntos de venta y contribuir al incremento de las ventas continúa siendo insuficiente.
Por eso es tan importante disponer de una asociación fuerte que represente nuestros intereses y haga llegar nuestras necesidades allí donde se toman las decisiones.
DEFENDER EL VALOR DE NUESTRA RED
Otro asunto que durante años ha preocupado al sector es la venta de lotería con recargo.
Durante demasiado tiempo se ha llegado a considerar normal una práctica que, desde nuestro punto de vista, nunca debería haberse normalizado. Por eso valoramos muy positivamente las medidas destinadas a combatirla y a proteger tanto al consumidor como a los puntos de venta oficiales.
También hay avances que tienen una enorme importancia en nuestro día a día.
La llegada del comprobador de premios, conseguida gracias al trabajo de FENAMIX, ha sido uno de ellos. Nos parece un acierto y agradecemos especialmente que la asociación haya conseguido poner esta herramienta a disposición de sus puntos de venta.
Son pasos que quizá desde fuera puedan parecer pequeños, pero que para quienes estamos cada día detrás del mostrador suponen mejoras reales en nuestro trabajo y en el servicio que ofrecemos.
EL FUTURO SE CONSTRUYE DESDE EL MOSTRADOR
Nuestra propia historia nos ha enseñado una cosa: quien no evoluciona termina quedándose atrás.
Comenzamos siendo un videoclub. Hace 11 años incorporamos la lotería y, hace seis, volvimos a transformar nuestro negocio convirtiendo el videoclub en una papelería y manteniendo nuestro punto de venta.
Hemos cambiado porque la sociedad ha cambiado. Y seguramente tendremos que seguir haciéndolo.
El futuro de nuestra actividad pasa por innovar, modernizar determinados juegos, acercarnos a los jóvenes, mejorar nuestra comunicación y conseguir unas condiciones que permitan que nuestros negocios continúen siendo viables.
Pero hay algo que esperamos que nunca cambie.
El trato personal.
Porque detrás de cada boleto hay una persona. Detrás de cada punto de venta hay una familia y un negocio. Y detrás de nuestro mostrador hay más de dos décadas de conversaciones, amistades, historias y sueños compartidos.
Somos la primera generación de nuestra familia dedicada a la lotería.
Ojalá vengan muchas más.
Y ojalá puedan seguir sintiendo durante muchos años esa sensación tan especial que nosotros conocemos bien: ver entrar por la puerta a un cliente de toda la vida, entregarle un premio y descubrir en su cara que, al menos por un instante, has formado parte de uno de los días más felices de su vida.


















