La reciente intervención del Gobierno en la Quiniela, motivada por compromisos políticos y no por criterios técnicos, ha generado una preocupación legítima entre quienes trabajamos y comercializamos este producto histórico. La Quiniela no puede convertirse en un gesto simbólico para satisfacer acuerdos parlamentarios, porque no es un instrumento político: es un juego público con una estructura matemática precisa, con un ecosistema de peñas, sistemas y jugadores expertos, y con una red de ventas que sostiene su funcionamiento desde hace décadas. Cualquier modificación improvisada, sin análisis ni consulta, no solo es irresponsable, sino que puede tener un impacto negativo profundo y duradero.
Los datos hablan por sí solos y desmontan cualquier intento de justificar cambios sin rigor. Analizando las 61 jornadas disputadas de esta temporada 2025/2026 se observa que cuando La Quiniela se compone de partidos de Primera y Segunda División, la recaudación media se sitúa en torno a los 3.915.952 €. Sin embargo, cuando se introducen partidos de la Europa League con partidos de primera división, la recaudación se desploma un -63,40 %. En las jornadas de miércoles con Champions y Europa League, la caída es aún más severa: –72,62 %. Y cuando el boleto se construye con equipos de Segunda División y selecciones o de otras ligas, el descenso alcanza el -64,15 %. En jornadas solo con partidos de selecciones el desplome alcanza el -73,77 %. En una jornada que se compuso únicamente con partidos de la Conference League, la bajada fue del -71,71 %. En jornadas compuestas por la Premier, Serie A u otra liga, el descenso de recaudación llega hasta el -74,24 %. Pero la mayor bajada de recaudación ha sido cuando el boleto ha incluido partidos de Copa del Rey con Bundesliga, con Premier League o equipos de la supercopa, con un descenso del -77,80 %. Estos porcentajes no son opiniones: son hechos. Y demuestran que la Quiniela solo funciona cuando se respeta su esencia y su lógica deportiva. Cualquier alteración artificial rompe el producto, confunde al jugador y destruye la estabilidad de las peñas y de los sistemas que sostienen buena parte de la recaudación.
Lo más preocupante es que esta decisión se ha tomado sin consultar a la red de ventas, sin escuchar a los profesionales que conocen el comportamiento real del jugador, sin valorar el impacto en las peñas que trabajan con históricos y modelos matemáticos, y sin tener en cuenta a los puntos de venta que comercializan y disponen de ingresos de La Quiniela para complementar su actividad. Se ha legislado desde un despacho, no desde el mostrador. Desde la teoría, no desde la realidad. Desde el interés político, no desde el interés del producto.
Mientras tanto, quienes estamos al pie del cañón vemos cómo se toman decisiones que afectan directamente a nuestro trabajo sin que nadie nos pregunte. Y ya es hora de decirlo con claridad: la red de ventas no puede ser invisible cuando toca decidir y, al mismo tiempo, imprescindible cuando toca recaudar. No se puede jugar con un producto que da de comer a miles de familias como si fuera una pieza más de un tablero político. La Quiniela necesita respeto, profesionalidad y visión. Necesita decisiones basadas en datos, no en titulares. Necesita planificación, no improvisación.
Desde Fenamix lo decimos alto y claro: no estamos en contra de mejorar, estamos en contra de empeorar por motivos políticos. No estamos en contra de evolucionar, estamos en contra de hacerlo sin escuchar a quienes sostienen el producto. No estamos en contra del progreso, estamos en contra de la improvisación. La Quiniela merece ser tratada con seriedad, porque las decisiones políticas pasan, pero los daños al sector se quedan.
Este editorial no busca confrontación, sino responsabilidad. Y si hace falta repetirlo en cada foro, lo haremos. Porque alguien tiene que recordar que la Quiniela no es un juguete político. Es un juego público que merece ser protegido, no utilizado.
El otro día, en la barra de un bar, un compañero de una administración integral me dijo algo que escucho muy a menudo:
—Pep, no entiendo cómo las dos redes no vamos juntas. Si fuéramos unidos, seríamos imparables.
Le respondí lo que hace tiempo llevamos diciendo:
—Desde Fenamix lo hemos intentado. Hemos ofrecido apoyo para la subida de comisiones en la Lotería de Navidad. Hemos tendido la mano una y otra vez. Pero la unidad solo es real cuando es para todos, no solo para una parte de la red.
Le expliqué lo básico:
—Si queremos ir juntos, necesitamos condiciones justas para vender la Lotería de Navidad a través del terminal: • Poder bloquear algún número en el terminal. • Posponer la liquidación de la primera madrugada de venta. • Poder bloquear números para pedidos grandes de empresas o asociaciones.
Nada de esto perjudica a las administraciones. Nada reduce sus ventas. Todo beneficia a la red completa.
Mi compañero lo entendió rápido:
—Pues claro, Pep. Eso no nos afecta en nada. Es más, ayuda a todos.
—Exacto —le dije—. Pero aun así, hay quien no quiere entenderlo.
Se sorprendió:
—No me cabe en la cabeza que alguien piense así.
Y ahí fui claro:
—Pues hazte un hueco en la cabeza, porque muchos de tus compañeros preferirían que los mixtos desapareciéramos.
—Venga ya, Pep…
—Así te lo digo. Date una vuelta, pregunta, escucha. Verás que algunos creen que si los mixtos no existiéramos, ellos venderían más. Como si el problema del sector fuera el vecino y no el modelo.
Y añadí:
—Fenamix no está en contra de que la red gane más. Estamos en contra de que unos jueguen con botas y otros descalzos. La unidad solo es posible si hay equidad operativa. Si hablamos de mejorar para todos, ahí estaremos. Si hablamos de mejorar solo para algunos, no nos pidáis que aplaudamos.
Se quedó callado un momento, luego sonrió con cierta resignación.
—Sabes qué, Pep… Al final, lo que dices tiene sentido. Pero nos falta mucha conversación de barra como esta.
—Nos falta conversación de barra —le dije—, nos falta conversación en las asociaciones, nos falta conversación en las mesas de trabajo, y nos falta, sobre todo, valentía para decir en público lo que muchos pensáis en privado.
Pagamos y salimos del bar. Pero la conversación quedó flotando, como una pregunta que el sector aún no ha querido responder:
¿Queremos ir juntos… o solo queremos que el otro nos siga?
Ese es, quizá, el verdadero reto de la red.
El futuro del canal mixto depende de decisiones valientes y bien orientadas. En las últimas semanas se han reactivado debates en el sector que, aunque legítimos, corren el riesgo de desviar la atención de lo esencial. Fenamix quiere reafirmar con claridad cuál es su prioridad: mejorar de manera real y sostenible las condiciones de venta de la Lotería de Navidad por terminal de los Puntos de Venta Mixtos, que representan a miles de pequeños comercios en toda España y sostienen, día a día, la capilaridad de la red de ventas de Loterías.
El verdadero reto: condiciones dignas para quienes más lo necesitan. Los Mixtos operan en un contexto muy distinto al de otros puntos de venta. Su actividad principal no es la venta de loterías, y sin embargo asumen responsabilidades, cargas operativas y exigencias que requieren un marco más equilibrado. Por eso, nuestra hoja de ruta se centra en:
- Garantizar liquidez suficiente para afrontar campañas de alta demanda sin tensiones financieras.
- Disponer de herramientas modernas, procesos ágiles y sistemas que permitan atender a los clientes con eficiencia.
- Asegurar equidad operativa entre redes, especialmente en la venta por terminal.
- Evitar que la estructura actual penalice a quienes venden volúmenes modestos, pero cumplen una función social y territorial imprescindible.
Estas son las cuestiones que realmente pueden transformar la vida de nuestros asociados. Y es ahí donde Fenamix seguirá poniendo toda su energía.
Sobre las comisiones: un debate necesario, pero no suficiente. La actualización de comisiones es un tema legítimo y comprensible. Pero no podemos ignorar una realidad incontestable: una subida limitada en la comisión de la Lotería de Navidad tendría un impacto muy reducido en la economía de un Punto de venta Mixto medio. No resolvería la precariedad estructural que arrastramos desde hace años.
Fenamix no renuncia a ninguna reivindicación justa, pero sí prioriza aquello que marca la diferencia para quienes más lo necesitan. Nuestro compromiso es con la eficacia, no con los gestos.
Unidad, sí. Pero unidad para avanzar, no para distraerse. El sector necesita cohesión, pero una cohesión basada en objetivos compartidos y no en debates que, por muy ruidosos que sean, no cambian la realidad de los pequeños comercios. La división interna solo beneficia a quienes desean que el modelo permanezca inmóvil.
Fenamix seguirá trabajando desde el respeto, el diálogo y la responsabilidad, sin entrar en dinámicas que no aportan soluciones.
SELAE tiene la llave de las reformas que el sector necesita. La modernización del modelo de venta, la mejora de las herramientas tecnológicas, la revisión de los procesos de asignación de números y la eliminación de desigualdades operativas entre redes son cuestiones que solo pueden resolverse desde SELAE.
Fenamix mantendrá una postura firme, leal y constructiva para que estas reformas avancen. Nuestro objetivo es claro: un modelo más justo, más moderno y más sostenible para todos.
Compromiso con la verdad, el rigor y el interés colectivo. Seguiremos expresando nuestras posiciones con datos, transparencia y responsabilidad. No nos apartaremos del camino marcado: defender a los Puntos de venta Mixtos, mejorar sus condiciones y contribuir a un sector más equilibrado y eficiente.
Fenamix no se mueve por ruido, sino por convicción. Y esa convicción es la que nos guía: trabajar por un futuro donde cada Punto de Venta Mixto pueda desarrollar su actividad en condiciones dignas, estables y justas.
Febrero avanza y con él continúa nuestro compromiso firme de defender los intereses reales de los Puntos de Venta Mixtos de Loterías y Apuestas del Estado. En estos últimos meses hemos vuelto a escuchar noticias que reclaman un aumento de comisiones para la Lotería de Navidad hasta el 6 %. Sin embargo, desde Fenamix debemos ser claros, responsables y honestos con la realidad de nuestra red: esa subida no resolvería los problemas de los Mixtos. Al contrario, ampliaría aún más la brecha entre quienes venden cientos de miles de euros y quienes, como la mayoría de nuestros asociados, se mueven en cifras muy inferiores.
Los datos hablan por sí solos. La media de ventas de un Punto de Venta Mixto en la Lotería de Navidad ronda los 30.000 €, y el 70 % de estos puntos venden por debajo de esta cantidad, mientras que una Administración de Loterías puede alcanzar fácilmente los 850.000 €. Ante esta diferencia abismal, una subida de comisiones del 4,5 % al 6 % tendría un impacto mínimo para los Mixtos (+ 450,00 €) y, en cambio, supondría un beneficio extraordinario para las administraciones, (+ 12.750,00 €) quienes ya parten de cifras muy superiores.
Por eso, desde Fenamix defendemos una postura clara:
no priorizamos una subida de comisiones, necesitamos mejores condiciones de venta y salir de la precariedad que nos tienen instalados.
Lo que realmente marcaría la diferencia para los Mixtos es poder vender la Lotería de Navidad por terminal en condiciones más favorables, pudiendo atender a nuestros clientes sin tener que buscar liquidez externa, asegurándonos poder disponer de una cierta cantidad de resguardos de un número determinado, con herramientas modernas, procesos ágiles y una estructura que no nos penalice frente a la otra red. La clave no está en sumar unos pocos euros más al final del año, sino en garantizar que podamos competir, crecer y desarrollar nuestra actividad con dignidad.
Nuestro objetivo es que la venta por terminal sea una oportunidad real, no un obstáculo. Que la tecnología esté a nuestro servicio. Que la red avance hacia un modelo más equilibrado, más justo y más adaptado a la realidad de los comercios que sostienen la red de ventas en cada barrio, en cada pueblo y en cada ciudad.
Y si algo vuelve a quedar claro en este inicio de año es que la unidad es imprescindible. Cuando estamos juntos, cuando compartimos objetivos y caminamos en la misma dirección, nuestra voz se multiplica. La fuerza de Fenamix nace de cada uno de vosotros, de cada punto de venta que confía en esta Federación y que aporta su experiencia y su visión.
Seguiremos trabajando, seguiremos proponiendo y seguiremos defendiendo lo que merecemos. Febrero es solo el comienzo: tenemos un año entero por delante para avanzar, consolidar y lograr mejoras reales para todos.
Sigamos unidos. Sigamos firmes. Sigamos adelante.

Disponible Nuestra Apuesta Nº 175
Disponible Nuestra Apuesta Nº 174
Disponible Nuestra Apuesta Nº 173
Disponible Nuestra Apuesta Nº 172








