El otro día, en la barra de un bar, un compañero de una administración integral me dijo algo que escucho muy a menudo:
—Pep, no entiendo cómo las dos redes no vamos juntas. Si fuéramos unidos, seríamos imparables.
Le respondí lo que hace tiempo llevamos diciendo:
—Desde Fenamix lo hemos intentado. Hemos ofrecido apoyo para la subida de comisiones en la Lotería de Navidad. Hemos tendido la mano una y otra vez. Pero la unidad solo es real cuando es para todos, no solo para una parte de la red.
Le expliqué lo básico:
—Si queremos ir juntos, necesitamos condiciones justas para vender la Lotería de Navidad a través del terminal: • Poder bloquear algún número en el terminal. • Posponer la liquidación de la primera madrugada de venta. • Poder bloquear números para pedidos grandes de empresas o asociaciones.
Nada de esto perjudica a las administraciones. Nada reduce sus ventas. Todo beneficia a la red completa.
Mi compañero lo entendió rápido:
—Pues claro, Pep. Eso no nos afecta en nada. Es más, ayuda a todos.
—Exacto —le dije—. Pero aun así, hay quien no quiere entenderlo.
Se sorprendió:
—No me cabe en la cabeza que alguien piense así.
Y ahí fui claro:
—Pues hazte un hueco en la cabeza, porque muchos de tus compañeros preferirían que los mixtos desapareciéramos.
—Venga ya, Pep…
—Así te lo digo. Date una vuelta, pregunta, escucha. Verás que algunos creen que si los mixtos no existiéramos, ellos venderían más. Como si el problema del sector fuera el vecino y no el modelo.
Y añadí:
—Fenamix no está en contra de que la red gane más. Estamos en contra de que unos jueguen con botas y otros descalzos. La unidad solo es posible si hay equidad operativa. Si hablamos de mejorar para todos, ahí estaremos. Si hablamos de mejorar solo para algunos, no nos pidáis que aplaudamos.
Se quedó callado un momento, luego sonrió con cierta resignación.
—Sabes qué, Pep… Al final, lo que dices tiene sentido. Pero nos falta mucha conversación de barra como esta.
—Nos falta conversación de barra —le dije—, nos falta conversación en las asociaciones, nos falta conversación en las mesas de trabajo, y nos falta, sobre todo, valentía para decir en público lo que muchos pensáis en privado.
Pagamos y salimos del bar. Pero la conversación quedó flotando, como una pregunta que el sector aún no ha querido responder:
¿Queremos ir juntos… o solo queremos que el otro nos siga?
Ese es, quizá, el verdadero reto de la red.












